Fragmentos es un ejercicio de un proyecto más grande que reflexiona en torno a la sociedad occidental contemporánea. Esta sociedad que potencia al individuo por encima de lo colectivo.
Utilizo la figura del maniquí como recipiente que contiene a este sujeto contemporáneo que se encuentra desconectado del cosmos, la naturaleza, la comunidad e incluso de él mismo. Y cuando digo que se encuentra desconectado de sí mismo me refiero a nueva categoría, ya que desde el principio de la filosofía occidental y de la religión católica podemos encontrar una oposición entre alma y cuerpo pero ahora existe una nueva distinción ontológica y esta es entre “poseer un cuerpo” y “ser un cuerpo”. De manera más sutil opone al sujeto a su propio cuerpo en un efecto de desdoblamiento. Y es en esta posesión del cuerpo en donde el sujeto se separa de sí mismo. El cuerpo, separado del humano, se convierte en un objeto que se puede moldear, modificar o modular según el gusto del día.
Se llama Fragmentos porque las fotos son trozos o pedazos de un mismo maniquí, esto con la intención de evidenciar lo desarticulado que está nuestro cuerpo hoy en día. Ya no sólo está desprendido del sujeto sino que además se separa en partes. Un ejemplo que me viene a la mente es el de la medicina occidental que tiende a separar el cuerpo y nunca verlo de forma integral. El tratamiento se enfoca solamente en una porción del cuerpo, está basado más en el conocimiento científico actual y es bastante mecánico. Por ejemplo si te duele la muela vas a ver al dentista, si sientes algo raro en el ojo al oculista y así con cada parte del cuerpo. A diferencia de otras tradiciones como la china en dónde el cuerpo humano se ve y se trata como un sistema completo. Me parece que esto es también es un reflejo de lo que pasa en nuestra sociedad.
Este trabajo fue expuesto el 14 de julio de 2016 en Bandini Espacio Cultural en la Ciudad de México.